Finalizadas las fiestas( desde la primera semana de diciembre que no hay una semana entra a ritmo normal y luego nos preguntamos que falla en este país), es hora de reorganizar fuerzas y propósitos, y solucionar despropósitos, algunos vía solidaría y otros vía judicial, que así parece ser que les gusta a cierto tipo de gente. Nota ecológica , la enorme cantidad de basura que se acumulaba ayer en los cubos, ni reciclaje, ni mesura, ni respeto de horarios, síntomas de que efectivamente algo estamos haciendo realmente mal. Un proyecto nuevo, el banco de tiempo, pero con dos equipos diferentes, uno local vecinal y otro más experimentado pero ajeno al barrio. El reclamado enlace para el nuevo hospital que fue en su momento estrella de promesas electorales y acabó como todas las promesas electorales, ahogadas por las redes de su propio sueño, y el cambio de alcalde, en una sociedad en la que la política se ha desprestigiado por sí sola , del resto de los estamentos para qué hablar, y que nos lleva a que alguien que se presenta a un cargo lo abandone antes de los nueve meses, en una ciudad que aún duerme la clariniana siesta.
Una ciudad dormitorio, que es lo que es nuestro barrio, necesita ciertos impulsos, económicos, culturales, sociales , políticos, pero eso es tarea de todos, tarea común, que ver veremos, aunque muchos ya nos conocemos y sabemos quien va a ayudar y quien va a estorbar.


ASPARVE


